¡Estimulemos el vocabulario de nuestros hijos!

vocabulario niños

Aprender a hablar es un gran logro para cualquier ser humano. Aumentar el vocabulario hasta hacerlo tan extenso como útil, es un plus. No todos consiguen llegar a la segunda etapa, principalmente porque durante su infancia desconocían la fórmula para conseguirlo. La clave es una sola, la estimulación verbal en el hogar.

El entorno ambiental y afectivo influyen en gran medida sobre el desarrollo de las habilidades de cualquier individuo, principalmente las que se encuentran ligadas con lo verbal. Se conocen varios casos en los que los niños que no están expuestos a la interacción social no aprenden a comunicarse. Es así como, resulta esencial resaltar que los principales y primeros maestros del infante siempre serán su familia.

“En la medida que un niño esté inmerso en una lengua y en unos sonidos que implican una comunicación, el cerebro va desarrollando esa opción de poder reproducirlos en un sonido oral y en unir un sonido con otro para producir palabras”, explica la fonoaudióloga y educadora, Rocío Bautista, en un entrevista realizada por el medio español “ABC”.

Hasta los dos años los infantes deben ser capaces de emitir frases simples, y manejar una considerable cantidad de conceptos. A partir de los tres, estas oraciones deben haber sido perfeccionadas. Además, el niño debería utilizar mejor la sintaxis del idioma, empleando incluso conectores para unir ideas complejas.

Pero no solo es importante aprender palabras o frases, sino también  utilizarlas en conversaciones de la forma correcta. Para ello, los padres deben convertirse en los receptores de los mensajes. Responderles, preguntarles y sugerirles mejoras, es la estrategia más certera para propiciar un rápido aprendizaje del idioma español.

“Es fundamental que este (el lenguaje) sirva para establecer una verdadera comunicación; esto es, una en la que haya diálogo, en la cual el niño se interese por el otro, y responda al lenguaje verbal y no verbal de las demás personas”, se puede leer en el artículo “Aprender a  hablar es trabajo de familia” de “ABC”. Batista resalta en este documento que, la atención que los padres otorguen a la correcta pronunciación de sus hijos es importante. Pues, “hablar por hablar no estimula”.

Una vez que el lenguaje ya se ha desarrollado en su totalidad, llega el momento de reforzarlo ¿Cómo? Utilizando métodos prácticos.

Algunos de los más comunes y efectivos son, los juegos de palabras, como los pupiletras, adivinanzas o  trabalenguas; y la lectura de cuentos, que capta la atención y genera ganas de aprender más. Por otro lado, hacer que el niño  participe en actividades o conversaciones donde puede ampliar sus horizontes, practicar su vocabulario y expresarse, también es efectivo.

Aunque el habla es instintiva y natural, siempre hay maneras de apresurar y mejorar el proceso. Tenga por seguro, que poseer amplitud y facilidad de palabra es una virtud envidiable. Recuerde que el diálogo, es uno de los principales atributos del ser humano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *