¡Mi hijo estudia y estudia, pero en el examen saca malas notas!

BLOG4-Problemas-de-Memoria

¿Lo ves estudiando sin descanso, pero sus notas siguen siendo malas? Puede que tu hijo no esté repasando correctamente, y haya adoptado la ineficaz estrategia de estudiar de memoria y no con memoria. El resultado, no aprende, no analiza, y finalmente, no aprueba.

Repetir palabras hasta memorizarlas, técnica altamente utilizada por los jóvenes estudiantes, trae muchas más desventajas de lo que parece. Y es que, al “aprovechar la tarde”, leyendo todo el libro de textos e intentando guardar una multitud de conceptos y un atracón de información nueva, no es para nada correcto.

Si tu hijo utiliza esta estrategia, es completamente normal que al pasar los días no recuerde casi nada de lo que supuestamente aprendió, y por consiguiente, desapruebe esos exámenes que con tanta seguridad fue a resolver. A este fenómeno de la memoria se le conoce desde hace dos siglos como “La curva del olvido”.

“La curva del olvido”, ilustra la pérdida de información con el pasar del tiempo, relacionando los recuerdos con la intensidad que poseen dentro del cerebro. Esto quiere decir, que mientras menos potente haya sido la introducción de algún tipo de información a la materia gris, será mucho más fácil perderla. La curva inicia en un 100% al empezar a estudiar; al segundo día, recuerda la mitad; y al séptimo, si no existe el repaso, solo se conserva un 10% de los datos.

¿Ahora entiendes por qué no es bueno que tu hijo solo memorice? No es menos inteligente que el resto, ni sus capacidades son inferiores. La forma correcta de vencer a la temible curva del olvido es, profundizando el estudio y por supuesto, repasando constantemente.

Por eso, los especialistas en docencia aseguran que, razonar y analizar lo que estudiado es el mejor método  para no olvidar rápidamente. Al realmente comprender los temas, tu hijo no tendrá ninguna dificultad si en medio de la práctica, no logra evocar al pie de la letra las frases en su libro, pues podrá responder las preguntas con sus propias palabras sin que pierdan validez.

Cuando estudiamos de memoria, no es posible relacionar el tema con otros conceptos, hay que recordar de forma exacta o existe el riesgo de olvidar todo un grupo de información, y es difícil establecer comparaciones o estimular el análisis y agilidad mental. En cambio, todos estos inconvenientes desaparecen cuando aprendemos razonando.

Y, ¿cómo puedes ayudar a tu hijo a adoptar esta estrategia? Aconsejándole que no limite su mente a solo repetir, y que en cambio, busque absolver todas sus dudas e inquietudes sin temor al tiempo que ello le tome, pues finalmente, conseguirá muchas más recompensas.

La memoria y sus mecanismos siguen siendo una de las áreas más complejas para el ser humano, por ello, no hay que desperdiciar lo que se sabe sobre su funcionamiento. Tu hijo puede dejar atrás las noches de desvelos sin resultados, y obtener las mejores notas, simplemente con hacer una pequeña variación en su modo de aprender.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *